Conoce a Sara, quien no permitió que la quimioterapia le impidiera atravesar el escenario de graduación

Cuando le diagnosticaron cáncer durante su último año de secundaria, el equipo de atención de Children’s Health℠ se aseguró de que no se perdiera ninguno de los momentos más importantes de su vida.

Sara ha entrado y salido de hospitales desde que era un bebé. Cuando tenía apenas 5 meses de edad, los médicos le diagnosticaron estenosis de la válvula mitral, un defecto cardíaco que puede obligar al corazón a trabajar más para bombear sangre, provocar acumulación de líquido en los pulmones y debilitar el corazón con el tiempo.

Durante gran parte de su vida, ha dependido de una válvula mecánica para ayudar a regular el flujo sanguíneo de su corazón.

A medida que crecía, Sara aprendió la importancia de escuchar a su cuerpo. Por eso, cuando comenzó a experimentar fuertes dolores de cabeza y dolor de espalda, siendo estudiante de último año de secundaria, realizó una prueba rápida de sangre en casa. Los resultados confirmaron que su sangre estaba coagulando demasiado lento, lo que aumentaba significativamente el riesgo de hemorragias peligrosas.

Su madre la llevó de inmediato al hospital. 

En Children’s Medical Center Plano, los médicos realizaron análisis de sangre. Poco después, una ambulancia trasladó a Sara al campus de Dallas del sistema de salud. Sin embargo, durante el trayecto de emergencia con las sirenas encendidas, Sara solo podía pensar en su proyecto de Español avanzado que debía entregar al día siguiente.

“Solo estaba preocupada por la escuela”, recordó. “Pensaba: ‘¡Rayos, mi proyecto!’”.

Después de realizar más estudios en Children’s Medical Center Dallas, sede del Pauline Allen Gill Center for Cancer and Blood Disorders, un oncólogo le informó que padecía leucemia promielocítica aguda, un cáncer de la sangre y la médula ósea, y que debían comenzar la quimioterapia de inmediato.

Sara permaneció hospitalizada durante seis semanas para recibir tratamiento. Durante ese tiempo enfrentó complicaciones graves, incluyendo insuficiencia respiratoria y síndrome de diferenciación, una condición inflamatoria potencialmente mortal. Gracias al apoyo de su equipo médico especializado, logró superar cada obstáculo.

“Son más que tu equipo médico. Realmente están ahí para ti. Son como una familia”, afirmó.

CREANDO MOMENTOS INCREÍBLES EN EL HOSPITAL

A pesar de atravesar algunos de los momentos más difíciles de su vida, los miembros del equipo de vida infantil se aseguraron de que Sara no sintiera que se estaba perdiendo la vida fuera del hospital.

En Children’s Health, los especialistas en vida infantil apoyan a pacientes y familias que enfrentan situaciones inimaginables. Además de ayudar a los pacientes a comprender su diagnóstico y prepararlos emocionalmente para procedimientos invasivos y cirugías, crean experiencias significativas que permiten a los niños volver a sentirse niños. Este programa se ofrece sin costo para las familias gracias al apoyo de los generosos donantes.

Mientras estaba hospitalizada, Sara celebró Halloween disfrazada de ángel y se atrevió a recorrer una casa embrujada creada especialmente para los pacientes por el equipo de vida infantil.

“Fue realmente divertido”, dijo.

Las manualidades en las salas de juego y los momentos compartidos con los perros del programa de terapia asistida con mascotas de Children’s Health fueron distracciones valiosas, pero fue la música la que realmente la ayudó a superar los días más difíciles.

Una terapeuta musical visitaba su habitación cada dos días, llevando instrumentos para tocar y cantar juntas. Sara solía pedir canciones del musical Waitress y de bandas como Paramore y The Velvet Underground.

“Mi terapeuta musical era increíble”, recordó. “La música fue una de las cosas que más me ayudó. Hay algo tan auténtico y poderoso en la música en vivo; es realmente sanadora”.

Su equipo también encontró constantemente maneras de involucrar a su hermano gemelo, David, y al resto de su familia en su proceso de recuperación.

Durante sus visitas, la terapeuta musical invitaba a David, quien toca la guitarra, a participar en las sesiones musicales.

“Normalmente, toda la atención se centra en el niño enfermo, y creo que eso puede ser muy difícil y aislante para los hermanos”, explicó Sara. “David se sintió incluido. Sentía que también estaba ayudándome”.

Tras seis semanas de hospitalización, Sara finalmente pudo regresar a casa.

Durante los siguientes nueve meses continuó recibiendo quimioterapia de manera regular, pero pudo hacerlo en el campus de Plano, mucho más cerca de su hogar.

“Me hice muy amiga de todas las enfermeras de Plano”, comentó. “Cada vez que voy a una cita, siempre terminamos conversando muchísimo”.

CELEBRANDO MOMENTOS INCREÍBLES EN CHILDREN’S HEALTH

Con la ayuda del Departamento de Servicios Escolares de Children’s Health, que brinda apoyo académico gratuito a los pacientes para que continúen con sus estudios, Sara logró completar la secundaria de forma virtual.

Sin embargo, estar lejos de sus amigos y perderse sus últimas presentaciones de coro y teatro fue muy difícil. Debido a la quimioterapia, tampoco pudo asistir a su baile de graduación ni a la ceremonia oficial de graduación.

“Después de unas semanas fue cuando realmente me golpeó emocionalmente”, explicó. “Fue muy duro porque era mi último año de secundaria”.

El personal de Children’s Health sabe que las hospitalizaciones pueden ser especialmente difíciles para los adolescentes, por lo que ayudarles a celebrar los grandes momentos de la vida es una parte fundamental de su labor.

Cada año, el departamento de vida infantil organiza un baile de graduación para pacientes adolescentes, donde pueden elegir un vestido o traje, arreglarse el cabello y maquillarse antes de disfrutar de la fiesta.

Andrea O'Neill, especialista certificada en vida infantil y coordinadora de eventos del programa, creó esta iniciativa después de que un paciente bajo su cuidado no pudiera asistir a su propio baile debido a una hospitalización inesperada.

“Ofrecer estas experiencias de la normalidad es una parte fundamental de nuestro trabajo”, explicó Andrea. “También nos aseguramos de que los pacientes con diferentes capacidades puedan vivir esta experiencia. Creemos que cada paciente merece la oportunidad de asistir a un baile de graduación”.

Usando el vestido azul claro que originalmente había comprado para el baile de su escuela, Sara asistió al baile del hospital acompañada de su mejor amiga, su mamá y su padrastro.

“Fue increíblemente divertido”, recordó. “He hecho muchos amigos con cáncer en el hospital y muchos de ellos estaban allí”.

Y cuando su equipo supo que no podría asistir a la graduación de su escuela porque coincidía con una sesión de quimioterapia, decidieron organizarle una ceremonia especial en Children’s Health. Rodeada de las personas que ahora considera su familia, Sara caminó por uno de los pasillos del hospital con toga y birrete para recibir su diploma.

“Estoy muy agradecida por eso”, dijo. “Todos me firmaron una tarjeta y celebramos con una pequeña fiesta”.

En 2025, Sara vivió otro momento increíble: tocar la campana que simboliza la finalización de su tratamiento contra el cáncer. Su familia, equipo médico y amigos del hospital se reunieron con serpentinas de colores y pompones para celebrar ese extraordinario logro. Llevaron regalos, cupcakes y Sara incluso improvisó un discurso.

“Fue algo surrealista. Cuando te diagnostican cáncer, lo único que esperas es el día en que puedas tocar esa campana”.

MIRANDO HACIA EL FUTURO

Cuando piensa en el futuro, Sara, que ahora tiene 19 años, sueña en grande.

“Tengo muchas cosas que decir y muchas metas que quiero alcanzar”, afirmó.

Después de pausar actividades como la danza, el teatro, el coro y el skateboarding durante su tratamiento, poco a poco ha comenzado a retomar sus pasatiempos favoritos.

“Estoy muy emocionada de volver a comenzar mi vida”, dijo. “Estoy muy agradecida por el lugar en el que me encuentro ahora. Soy feliz”.

Inspirada por el extraordinario equipo que la acompañó durante algunos de los momentos más difíciles de su vida, ahora estudia enfermería en la universidad. Su sueño es trabajar algún día con pacientes oncológicos, para darles el cuidado que ella recibió.

“Es muy importante que toda la familia sepa que hay alguien apoyándolos”, expresó Sara. “Enfrentar el cáncer sigue siendo muy difícil, pero se vuelve un poco más fácil cuando hay personas en la comunidad ayudando a cuidarte”.

Así como Sara tiene grandes sueños, también los tienen quienes la cuidaron. Gracias al apoyo de donantes, Children’s Health está construyendo un nuevo campus pediátrico en Dallas para ampliar el acceso a tratamientos especializados para una población infantil en constante crecimiento.

“Esta es una comunidad que sigue creciendo”, concluyó Sara. “Con esta expansión y con la ayuda de los donantes, Children’s Health podrá ayudar a más niños con necesidades complejas. Tener un hospital pediátrico donde puedas recibir toda tu atención en un solo lugar es extremadamente importante”.